
Spin by OXXO: Cuando la tiendita se convirtió en banco
Lideré el flujo de transferencias SPEI de punta a punta para la app fintech de OXXO, diseñando para usuarios con baja alfabetización digital donde mover dinero genera miedo. Validado con ~50 usuarios en todo México y 90% de aceptación. También construí el Design System desde cero conforme el producto escalaba.
En México, más del 80% de los pagos menores a 500 pesos todavía se hacen en efectivo. SPIN by OXXO nació para cambiar eso, apoyándose en la confianza que la gente ya le tenía a la marca.
SPIN by OXXO es una app fintech de consumo lanzada en 2021. Su objetivo: llevar servicios financieros a una audiencia amplia, incluyendo usuarios con baja alfabetización digital y financiera, sin sacrificar usabilidad ni cumplimiento regulatorio.
El reto no era tecnológico, era de confianza. Para alguien que nunca ha usado un banco digital, mover dinero desde el celular da miedo: ¿y si me equivoco?, ¿y si pierdo mi dinero?, ¿a quién le reclamo?
La ventaja de SPIN era estructural: más de 20 mil tiendas OXXO como red física de respaldo. El cajero de OXXO, alguien que la gente ya conoce y en quien confía, era el ancla emocional del producto. Mi trabajo fue traducir esa confianza física al entorno digital, en la acción más sensible de todas: enviar dinero.
Product Designer en un equipo de cuatro. Dueño del flujo SPEI de punta a punta. Después, Design System Lead.
Trabajé como Product Designer en un equipo de cuatro diseñadores, cada uno con ownership sobre flujos específicos del lanzamiento inicial. Lideré el flujo de transferencias SPEI (nacional e internacional) de principio a fin: hipótesis, análisis competitivo, diseño de interacción, validación con usuarios e iteración hacia el MVP.
En paralelo contribuí a FTUX, el dashboard de Home y Rewards & Promotions, cuidando la consistencia de la experiencia. Conforme el producto evolucionó, fui nombrado Design System Lead, enfocado en definir y escalar componentes reutilizables con Producto e Ingeniería.
De la hipótesis al MVP, validando cada decisión con usuarios reales.
Descubrimiento. El proyecto arrancó con discovery junto a UX Research, el Product Owner e Ingeniería, para entender a los usuarios objetivo (muchos no nativos digitales) e identificar las barreras de confianza al mover dinero desde una app. Definimos User Personas desde el inicio, no como entregable sino como referencia constante. María Hernández: dueña de un negocio informal en el Estado de México, alfabetización digital baja-media, relación alta con OXXO. Su miedo: equivocarse y perder dinero. Su necesidad: entender qué pasa en cada paso.
Definición del flujo. Hice un análisis competitivo de apps financieras nacionales e internacionales (web y móvil) para entender patrones de interacción, restricciones regulatorias y mejores prácticas. Ese análisis alimentó las hipótesis de diseño: reducir carga cognitiva, hacer explícitas las reglas y límites, reforzar el control y la transparencia. Traduje las hipótesis en diagramas de flujo detallados y alineé temprano con el Product Owner y el equipo para validar lógica, edge cases y restricciones antes del diseño visual. Esa alineación redujo el retrabajo y resolvió usabilidad, cumplimiento y viabilidad técnica desde el principio.
Validación e iteración. Diseñé wireframes de media fidelidad para validar estructura y lógica internamente. Tras el feedback, desarrollé prototipos de alta fidelidad en ciclos de dos semanas, probados con usuarios reales en sesiones moderadas 1:1 junto a UX Research. Probamos con ~50 usuarios en remoto a lo largo de todo México, con preguntas enfocadas en confianza, claridad y usabilidad: qué tan seguros se sentían al enviar dinero, con qué frecuencia usarían el flujo, y si usuarios con baja alfabetización digital podían completar la tarea sin ayuda.
El resultado: 90% de aceptación. Los usuarios describieron el flujo como claro, confiable y fácil de entender, sin importar edad ni experiencia digital.
Las decisiones que no aparecen en el brief, pero que definieron la confianza del flujo.
Diseñar para el dinero de alguien es distinto. Un error de usabilidad en una app de notas es una molestia; en una transferencia, es el miedo a perder lo que costó trabajo ganar. Estas dos decisiones las tomé por cuenta propia, basado en experiencia diseñando para usuarios reales. Ambas fueron centrales en el éxito de las pruebas.
Mostrar las reglas y límites antes del monto, no después. El patrón común en apps financieras deja que el usuario escriba el monto y, si excede un límite, le muestra el error después. Eso frustra: la persona ya se hizo a la idea de enviar cierta cantidad y el sistema la rechaza. Lo invertí. Las reglas, límites y restricciones se muestran antes de escribir el monto. El usuario sabe desde el inicio cuánto puede enviar y bajo qué condiciones. Para alguien que ya desconfía de las apps de dinero, evitar una sola fricción de este tipo cambia por completo la percepción de control.
Una pantalla de confirmación extra antes de enviar. El miedo número uno era equivocarse y perder el dinero. No la velocidad, no la cantidad de pasos: el error irreversible. Agregué una confirmación explícita antes de ejecutar la transferencia, donde el usuario revisa destinatario y monto antes de confirmar. Un paso más en el flujo, sí, pero uno que convierte ansiedad en tranquilidad. La marca OXXO ya cargaba gran parte de esa confianza; el flujo la reforzó. En pruebas, los usuarios mencionaron una y otra vez que se sentían seguros. OXXO abría la puerta, el diseño confirmaba que podían pasar.
Un enfoque system-first, porque en fintech la consistencia visual es confianza.
Con los flujos validados, pasé a UI, produciendo mockups de alta fidelidad listos para desarrollo, alineados con la marca de SPIN y con el Design System que yo mismo construía en ese momento. El trabajo fue deliberadamente system-first: tipografía, color, espaciado y componentes consistentes, reutilizables y escalables. En fintech esto es crítico, porque la consistencia visual y la predictibilidad de las interacciones son parte de cómo se construye la confianza.
La interfaz se diseñó para sentirse clara, calmada y accesible, con atención especial en estados y feedback (carga, éxito, error, vacíos). Las acciones sensibles como las transferencias SPEI siempre venían acompañadas de señales visuales claras y confirmaciones.
El Design System lo construí desde cero. Empezó pequeño y creció con el producto durante el lanzamiento. Al alinear las decisiones de UI con ese sistema, el equipo redujo inconsistencias, agilizó el handoff e iteró más rápido. Ese enfoque dejó las bases para que SPIN se adaptara a cambios regulatorios y funcionales con el tiempo.
Desde el día uno, SPIN se diseñó pensando en el largo plazo.
SPIN se construyó sobre flujos modulares y flexibles que permitían introducir nuevas capacidades (remesas, promociones, recompensas, features de valor agregado) sin aumentar la complejidad para el usuario. La claridad y la confianza se preservaban en cada paso, guiadas por un enfoque continuo en el comportamiento del usuario no nativo digital en México.
Ese enfoque dejó las bases para que SPIN creciera manteniendo una experiencia accesible y confiable, incluso cuando los requerimientos regulatorios y la oferta de producto se expandieron después de mi salida.